En ese momento, las madres tomamos conciencia de que es lo mejor para nuestros hijos, ya que nuestros pequeños pasarán reconocimientos médicos en España, completaran las carencias nutricionales que aquí no les podemos dar. Disfrutaran de la playa y el mar que a nosotras nos negaron los invasores de nuestra tierra. Por un tiempo disfrutaran de una refrescante brisa de paz y libertad aunque por su corta edad aun no lo aprecien llegara el día que recuerden esos maravillosos veranos en España.
Cuando nos toca desprendernos de ellos, cuando debemos dejarlos en manos de las asociaciones, muchos sentimientos vienen a nuestra mente. Nos consolamos pensando que miles de madres han pasado por esto cuando dejaron por primera vez marchar a sus hijos, con la misma preocupación con que nosotras lo hacemos ahora con nuestros hijos...
¿Que algo pueda ocurrirles? ¿Que puedan lastimarse? ¿Que puedan llorar? ¿Que puedan necesitarnos? Ésas y muchas otras preguntas son las que nos invaden al estar lejos de ellos durante estos dos meses.
Definitivamente, gracias a las familias acogedoras, gracias a su paciencia, gracias a su dedicación, gracias a su inmenso corazón, es que, acercándonos a la hora de la marcha y con la tristeza de tener que despedirnos de nuestros hijos, no tengo más que palabras de agradecimiento.
Ustedes formaran parte de nuestra familia, de los progresos de nuestros hijos.... Formaran parte importante de su crecimiento. Y eso no se olvida, ustedes siempre estarán presentes en nuestros corazones.
Con el orgullo de participar en el proyecto vacaciones en paz, con el orgullo de no haberme equivocado, y con el orgullo de reconocer la calidad humana de todas las personas que trabajan por y para el pueblo saharaui, me despido.
Nguia Salama Abdu
Aaiun campamentos refugiados saharauis, abril 2012
(De la página de Facebook "Salvemos Vacaciones en Paz")
