jueves, 14 de mayo de 2009

PÁJARO HERIDO


Homad contó a su padre Bilbo una preciosa historia que me ha gustado tanto que la transcribo aquí:

"Un nómada saharaui que pastoreaba junto a su frig vio en una talha un águila que tenía el ala rota. Trepó al árbol y cuando se disponía a cogerla para curarla, el águila le picó en la mano y subió a una rama más alta. El pastor subió hasta la rama e intentó cogerla. Pero el águila le picó de nuevo y el pastor empezó a sangrar. El águila subió a una rama más alta y el pastor de nuevo subió hasta su altura. Un hijo que se encontraba en la base de la talha le dijo: Perdone, padre ¡pero usted es terco! ¿No entiende que por muchas veces que intente cogerlo en cada una de ellas le picará?" El padre le respondió: "La mentalidad del águila es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar".
Y entonces, ayudándose de la piel de una cabra, se cubrió la mano y pudo coger al pájaro.
Hijo no cambies tu mentalidad si alguien te hace daño; sólo toma precauciones."

Qué maravillosa enseñanza... Y no paro de pensar en cuantas pieles de cabra necesitaría en este momento. Y también pienso en lo que duelen las picaduras... Y en las veces que dejo irse al pájaro herido.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"no cambies tu mentalidad si alguien te hace daño, sólo toma precauciones"
Sencillos como palomas, cautos como serpientes.
Maravilloso consejo.
No hay nada más sublime que la libertad de ser tú mismo. La libertad de conciencia es lo poco que nos van dejando. Las normas sin sentido han sido hechas para darnos el placer de no cumplirlas.