domingo, 7 de octubre de 2012

VACACIONES DE VIDA

Amma llegó de Vacaciones en Paz en el año 2008. Venía con ilusión, pero con mucho miedo.
El año anterior su madre, Mariam, decidió que a pesar de haberle tocado ir a Italia, con todo el dolor de su corazón, Amma se quedara otro verano más soportando aquel infierno.
Y es que Mariam no sabía lo que le pasaba a su niña, no sabía qué hacer ni qué decir a los demás cuando veía transformarse la carita preciosa de su hija cada vez que sufría uno de esos ataques tan raros.
Amma los llamaba “la cosa”, y los mayores incluso pensaban que algo no funcionaba bien en su cabecita, incluso intentaban dar explicaciones irracionales, que a ella y a su familia le causaban vergúenza. Por eso, faltaba a clase a menudo y su madre procuraba que no se alejase de la jaima sola.
Cuando empezamos a hacerle los estudios en el Hospital Infantil Vírgen del Rocío de Sevilla, su padre, que pasa temporadas trabajando en España, la acompañó en todas las pruebas que le realizaron, y hoy todavía lo sigue haciendo..
Vacaciones en Paz le ha cambiado la vida a Amma. Le diagnosticaron epilepsia, y ahora con el tratamiento y las revisiones y analíticas anuales, es una niña feliz, totalmente normalizada, que saca unas notas estupendas en el cole.
Cuando alguien duda de los objetivos de Vacaciones en Paz y alega argumentos que la mayoría de las veces están originados por su falta de solidaridad, habría que pedirles que conocieran a Amma y a muchísimos niños y niñas que han visto cómo han cambiado sus vidas, y en muchas ocasiones, cómo se han salvado de una muerte prematura. Por eso, las Vacaciones en Paz para estos niños son también Vacaciones de Vida.
La justicia y la ayuda humanitaria van de la mano en este proyecto, para mí el más revolucionario de todos los que hacemos con el pueblo saharaui.
La mejor revolución es la que lucha por la justicia con amor. No un amor conformista, sino comprometido, una solidaridad con caras y hechos concretos, que ya está bien de palabras huecas y gestos sin sentido.
Y es que todas las familias de acogida tenemos que hacer de la causa saharaui nuestra causa. Porque defendiendo su causa ponemos nuestro granito de arena para que Amma y los demás embajadores que llegan cada verano, puedan tener una tierra libre donde vivir con dignidad.

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