Amma
llegó de Vacaciones en Paz en el año 2008. Venía con ilusión,
pero con mucho miedo.
El
año anterior su madre, Mariam, decidió que a pesar de haberle
tocado ir a Italia, con todo el dolor de su corazón, Amma se
quedara otro verano más soportando aquel infierno.
Y
es que Mariam no sabía lo que le pasaba a su niña, no sabía qué
hacer ni qué decir a los demás cuando veía transformarse la carita
preciosa de su hija cada vez que sufría uno de esos ataques tan
raros.
Amma
los llamaba “la cosa”, y los mayores incluso pensaban que algo no
funcionaba bien en su cabecita, incluso intentaban dar explicaciones
irracionales, que a ella y a su familia le causaban vergúenza. Por
eso, faltaba a clase a menudo y su madre procuraba que no se alejase
de la jaima sola.
Cuando
empezamos a hacerle los estudios en el Hospital Infantil Vírgen del
Rocío de Sevilla, su padre, que pasa temporadas trabajando en
España, la acompañó en todas las pruebas que le realizaron, y hoy
todavía lo sigue haciendo..
Vacaciones
en Paz le ha cambiado la vida a Amma. Le diagnosticaron epilepsia, y
ahora con el tratamiento y las revisiones y analíticas anuales, es
una niña feliz, totalmente normalizada, que saca unas notas
estupendas en el cole.
Cuando
alguien duda de los objetivos de Vacaciones en Paz y alega argumentos
que la mayoría de las veces están originados por su falta de
solidaridad, habría que pedirles que conocieran a Amma y a
muchísimos niños y niñas que han visto cómo han cambiado sus
vidas, y en muchas ocasiones, cómo se han salvado de una muerte
prematura. Por eso, las Vacaciones en Paz para estos niños son
también Vacaciones de Vida.
La
justicia y la ayuda humanitaria van de la mano en este proyecto, para
mí el más revolucionario de todos los que hacemos con el pueblo
saharaui.
La
mejor revolución es la que lucha por la justicia con amor. No un
amor conformista, sino comprometido, una solidaridad con caras y
hechos concretos, que ya está bien de palabras huecas y gestos sin
sentido.
Y
es que todas las familias de acogida tenemos que hacer de la causa
saharaui nuestra causa. Porque defendiendo su causa ponemos nuestro
granito de arena para que Amma y los demás embajadores que llegan
cada verano, puedan tener una tierra libre donde vivir con dignidad.
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