Se veía venir.
La decisión de no
renovar a José Chamizo no ha sido una sorpresa. Han sido 17 años de escucha, de
acogida, de manos abiertas, de viajes interminables, de líos y más líos. Porque
la persona que opta por el mundo de los necesitados, siempre está en un lío
continuo.
Conocí a Pepe hace
muchos años, coincidimos varias veces en Asambleas y Jornadas sobre
drogodependencias. Él entonces, como ahora, dedicaba su vida a defender y
acompañar a personas afectadas y sus familiares. Siempre pendiente de todos,
con su habitual dulzura que no ha estado nunca reñida con la valentía de
denunciar de forma clara y contundente, incluso a veces poniendo en riesgo su
propia vida.
Cuando le nombraron
Defensor del Pueblo Andaluz, pensé que nadie podría desempeñar mejor que él ese
trabajo, porque en definitiva es lo que venía haciendo hasta ahora. Este cargo
le proporcionó recursos y cobertura institucional hasta que sus denuncias y
quejas empezaron a tener como destinatarios a los políticos que lo habían
nombrado.
Siempre ha estado
dispuesto a participar en todo aquello que se le requería. Todavía recuerdo las
caras de mis alumnos cuando les hablaba de los inmigrantes, de los menores y de
la interculturalidad, resaltando siempre a la escuela como el único marco en el
que se estaba desarrollando, ya que las instituciones no pasaban de considerar
a la sociedad como “multicultural”. En aquella charla surgió mi pasión por
pasar del “multi” al “inter”, y comencé a organizar actos y jornadas interculturales
en mi Instituto. Pepe: Gracias, a ti te debo ese maravilloso descubrimiento.
También nos has
acompañado tres veces en Asambleas de la Plataforma, cuando hablaba contigo era
como si el tiempo transcurrido no hubiese pasado, porque aunque cambiaban los
temas, tú eras el mismo luchador incansable que siempre acababas dándonos
ánimos para seguir, recordándonos que la Utopía sigue siendo posible si
luchamos por ella.
La causa saharaui nos
volvió a unir de nuevo, defendiste el informe “El Oasis de la Memoria”, junto a
tu amiga Aminetu Haidar. La causa saharaui, otra de tus pasiones, otra de tus
luchas en las que alzas tu voz fuerte y clara contra las Violaciones continuas
de Marruecos en el Sáhara Occidental.
Ayer cuando me enteré
que nuestros representantes democráticos decidieron echarte, sentí una gran
tristeza. Porque pensé que si esa democracia tiene miedo de la verdad y la
justicia, es como un globo que pierde altura porque se le escapa el gas que lo
eleva.
Sé que tarde o
temprano, las personas que van como tú, diciendo las cosas como son, sin
caretas ni paños calientes, no acaban bien con el poder.
Aunque no seas
oficialmente Defensor del Pueblo Andaluz, siempre vas a seguir siendo un
ejemplo de honradez y coherencia.
Tu ternura
revolucionaria va a seguir siempre animando mi corazón y el de todas las
personas a las que has abierto las puertas de tu despacho y de tu vida.
Es un inmenso orgullo
caminar contigo contra las drogodependencias, en el apoyo a menores, en la
interculturalidad, en la causa saharaui.
Eres un referente y un
amigo, y doy gracias al Dios liberador en el que los dos creemos, por ti, Pepe,
por demostrarnos que es posible vivir creyendo en el Amor al otro, y que la
mayor felicidad es compartir la lucha, entregar la vida, defender a los sin
voz, como hizo Él.
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