viernes, 6 de junio de 2014

DIECIOCHO PRIMAVERAS

Tengo un sobrino rapero. Tiene un físico que cuando lo ves, puedes pensar que viene de Escandinavia porque es alto, rubio y guapísimo, con unos ojos negros que te quitan tó el sentío. Sin embargo, después del primer golpe de vista, lo vuelves a mirar y te da la sensación que acaba de llegar de Harlem, de rapear con los grandes en sus calles.
Porque a mi rapero no le gustan ni los pantaloncitos ceñidos, ni las camisitas de botón, o cualquier otra prenda que pueda tener un mínimo olor a pijo.
Sus pantalones y sus camisetas seguro que le valen a su padre, aunque no me imagino a mi hermano con camiseta negra, pantalones enormes y gorra calada hasta los ojos.
Y resulta que mi rapero va a cumplir 18 años. La edad en la que te dicen que ya eres mayor porque entre otras cosas puedes votar al menor despropósito posible y sacar el carnet de conducir porque,  como está este mundo canalla, los dieciocho años hoy no varían nada de los 17, ni de los 16.
Muchas felicidades, rubio, y que este año más te ayude en tu camino y te brinde todo eso que se dice en los cumpleaños.
Yo sólo te deseo que encuentres toda la felicidad que buscas, que sigas componiendo tus letras y que nunca abandones tus sueños.
Te queremos como eres, sabes que nuestra familia es un gran arco iris y tú tienes un color precioso dentro de él.

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