Gracias a la II Jornada Saharaui hemos tenido la inmensa
suerte de conocer a Kaziza.
El año pasado llegó a España, tras varios intentos
desafortunados, lograron traerlo por causas médicas. Y es que Kaziza, con solo
23 años sabe bien lo que es luchar de forma pacifista por la liberación del su
país, el Sáhara Occidental. Y esa forma
de lucha, de la que está (estamos) orgullosos, le ha traído crueles torturas
físicas y psíquicas por parte de los asesinos que ocupan ilegalmente su país
desde hace ya casi 40 años,
Kaziza nos brindó su testimonio espeluznante y nos enseñó su
brazo, apaleado por los torturadores que ahora es un cruel y doloroso recuerdo
de esa ignominia. Me sorprendió su dignidad y enorme determinación . Su cara de
niño oculta una fuerza interior impresionante. Se ha llevado un trozo de
nuestro corazón. A los pocos momentos de entrar, ya se sintió en casa y
nosotros tuvimos la sensación de que lo conocíamos de siempre.
Kaziza, Aminetu y los demás defensores de los Derechos Humanos, los presos políticos… tantas y tantas
personas de lucha diaria, exponiendo sus vidas y las de sus familias.
Todos merecen una vida mejor en su país libre.
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